La lengua

Saussure  (1857 – 1913), a quien se le considera el creador de la lingüística moderna.  La publicación póstuma de su Curso de lingüística general, en 1916, suele tomarse como punto de partida de la lingüística, en cuanto estudio científico del lenguaje.

Saussure consagró los primeros capítulos de su Curso a definir cuál debía ser el objeto de estudio de la lingüística, y llegó a la conclusión de que dicho objeto de estudio debía ser la LENGUA.  Veamos por qué.

“Para formular su célebre dicotomía LENGUA – HABLA, Saussure partió de la naturaleza “multiforme y heteróclita” del lenguaje, que a primera vista se revela como una realidad inclasificable, de la que no se puede obtener la unidad, ya que esta realidad es, al mismo tiempo, física, fisiológica y psíquica, individual y social.  Ahora bien, este desorden resulta menos desorden si, de esta heterogeneidad, se abstrae un puro objeto social, conjunto sistemático de las convenciones necesarias a la comunicación, indiferente a la materia de las señales que lo componen; se trata de la LENGUA, frente a la cual el habla representa la parte puramente individual del lenguaje  (fonación, realización de las reglas y combinaciones contingentes de signos)”

De esta manera, para Saussure (1945 :64) “el estudio del lenguaje comporta, pues, dos partes:  la una, esencial, tiene como objeto la lengua, que es social en su esencia e independiente del individuo;  [...] la otra, secundaria, tiene por objeto la parte individual del lenguaje, es decir, el habla, incluida la fonación, y es psicofísica”.

La LENGUA, si se quiere, es el lenguaje menos el HABLA :

LENGUA = LENGUAJE – HABLA

Para Saussure, la LENGUA es una institución social y al mismo tiempo un sistema de valores.

La dicotomía LENGUA – HABLA es la oposición fundamental establecida por Saussure.  Según su teoría, el lenguaje, que es una propiedad común a todos los seres humanos y que procede de su facultad de simbolizar, presenta esos dos componentes:  la LENGUA y el HABLA.

La LENGUA es un producto social en el sentido de que el individuo la recibe pasivamente, de que es exterior al individuo; ella es un contrato colectivo al que todos los miembros de la comunidad deben someterse si quieren comunicarse.  En términos saussureanos, la LENGUA es a la vez “un tesoro depositado por la práctica del habla en los sujetos que pertenecen a una misma comunidad”, “un conjunto de impresiones depositadas en cada cerebro”, “la suma de las imágenes verbales acumuladas en todos los individuos”.  En síntesis : un código constituido por un sistema de signos.

“Uno de los principios esenciales de F. de Saussure, fundamental para  la lingüística moderna, es la definición de la LENGUA como un sistema de signos”.  Observemos cómo esta definición es de índole taxonómica:  la LENGUA es un principio de clasificación.

Si la LENGUA es un sistema de signos, un código, entonces está relacionada con los demás sistemas simbólicos y, desde este punto de vista, se convierte también en objeto de estudio de la SEMIOLOGÍA, que debe estudiar, como lo definió Saussure, “la vida de los signos en el seno de la vida social.”  Así, al mismo tiempo que fundaba la lingüística, Saussure instituía una nueva ciencia a la que denominó semiología (del griego semeîon, signo).

El habla

Frente a la lengua como producto social, el HABLA se define como “el componente individual del lenguaje”, como un “acto de voluntad y de inteligencia”;  es, esencialmente, un acto individual de selección y de actualización.

En primer lugar, está constituida por “las combinaciones gracias a las cuales el sujeto hablante puede utilizar el código de la lengua para expresar su pensamiento personal” y , en segundo lugar, por “los mecanismos psicofísicos que permiten al propio sujeto exteriorizar estas combinaciones”.

Si el habla corresponde a un acto individual y no a una creación pura es por su naturaleza eminentemente combinatoria.

En el desarrollo posterior de la lingüística, se han replanteado varios aspectos de la teoría saussureana, algunos de ellos relacionados específicamente con la dicotomía LENGUA – HABLA.  Los lingüistas modernos han criticado esta oposición tan tajante y la han calificado de insuficiente.

Lo que sí resulta claro es que estos dos conceptos, LENGUA – HABLA, sólo encuentran una definición completa en el proceso dialéctico que los une:  no hay  LENGUA sin HABLA y no hay HABLA  que esté fuera de la LENGUA.  Incluso, así lo consideraba el mismo Saussure (1945 : 50) : “El lenguaje tiene un lado individual y un lado social, y no se puede concebir el uno sin el otro”.

La LENGUA es a la vez el instrumento y el producto del HABLA  — nos encontramos ante una verdadera dialéctica—.

Una Respuesta

  • ayy nooo eso esta muyy largoooooooooooo algo mas corto porfaaaa jajajajajajajjja………..

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